El deseo sexual bajo es la falta persistente o recurrente de interés por la actividad sexual que causa malestar personal o dificultades en la relación. No se trata de una preferencia o fase transitoria, sino de un patrón que preocupa a quien lo experimenta.
Puede afectar tanto a hombres como a mujeres y sus causas son múltiples: desde factores hormonales (descenso de testosterona, menopausia, posparto) hasta psicológicos (estrés, depresión, problemas de pareja) o secundario a medicamentos.
La evaluación médica permite identificar los factores contribuyentes y distinguir si el bajo deseo responde a una causa orgánica, emocional o a una combinación de ambas, lo que orienta el abordaje más adecuado.